Cadena camaronera golpeada por crisis sanitaria, pérdida de competitividad y falta de articulación, con efectos directos en el bienestar de miles de familias.
Identificación de cuellos de botella productivos y comerciales; identificación de factores distintivos y propuesta única de valor; gestión comercial “pendular” construcción de pactos de valor compartido; agenda de incidencia política con entidades nacionales.
Consolidación de estrategias contra el contrabando mediante la compra de insumos legales.
Primeras experiencias de comercialización con el segmento HORECA a clientes como Crepes & Wafles, Bios Antillana y Grupo Takami, posicionando el Camarón de Tumaco como producto de calidad premium.
Avances en precios justos de comercialización y reconocimiento de su identidad territorial. Acuerdos territoriales frente a la hoja de ruta de la cadena.
Relevancia de alinear agendas comunitarias, empresariales y públicas; validación del camarón como producto de paz y de valor simbiótico; experiencia que nutre la Línea 1 (Mercado–Comunidad) y la Línea 3 (Proyectos territoriales).
Región con gran potencial turístico y agroalimentario, pero con retos de cohesión territorial y articulación estratégica entre actores.
Facilitación de un análisis DOFA territorial participativo; identificación de oportunidades en turismo y producción agroalimentaria; creación de espacios de diálogo y gobernanza multiactor.
Estructuración de la teoría de negocio y plan de acción de la futura ADEL.
Definición de acuerdos fundamentales sobre una hoja de ruta compartida.
Avance en la construcción de una agenda de incidencia preliminar para orientar acciones colectivas.
El diálogo estructurado fortalece la cohesión y la planificación colectiva; el uso de metodologías participativas (DOFA + matriz estratégica) genera claridad y compromisos; experiencia que alimenta la Línea 2 (Laboratorio de reflexión) y la Línea 3 (Proyectos territoriales).







